¡Hola! otra vez. Aprovecharé que hoy tengo conexión ADSL por si la Divina Telemancia decide cortarla de nuevo. Supongo que es hasta que me coja confianza. Como he cambiado de domicilio y de servidor, aun no sabe que soy una persona dignísima, amigable y solvente. Y, si le preguntan a mi madre (no me viven las abuelas), dirá que guapa. Claro que, si le deja seguir con las confidencias, más o menos a los 15 segundos, empezará a contar que de pequeña era desobedeinte y de adolescente, “demasiado rebelde y moderna”. Pero ¿quien no lo era -o trataba de serlo- en los 60?.
En fin, no me enrollo que igual me desconectan mientras. Aquí va una recetica. Naturalmente, veraniega excepto porque no estamos en la mejor estación para naranjas. De todos modos, en estos tiempos globalizados, no les será dificil encontrar un par de ellas aptas para ensalada. Les aseguro que está güenísima
Ingredientes:
1 ó 2 naranjas bien jugosas (lo más que se pueda)
1 pomelo rosa
200 grms. de hojas de canónigos
2 cucharadas de pistachos pelados
1/2 cucharadita de mostaza en grano
1 cucharadita de miel de azahar
2 cucharadas de “Triple Seco” u otro licor de naranja no
muy dulce
unos “golpes” de molinillo de pimienta blanca
2 cucharadas de vinagre de grosellas o balsámico de
Módena
1 ó 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de aceite de girasol.
Lavar y secar bien las hojas de canónigos. Cortar los tallos y disponerlas bien extendidas cubriendo el fondo de una fuente amplia y plana.
Lavar las naranjas, pelarlas y reservar la mitad de la piel de una de ellas cortándo la piel limpia (si la parte blanca) en tiritas muy finas. Poner estas tiritas en un cacillo con agua y hervirlas durante unos 5 minutos. Escurrir y poner a remojo en el licor mientras se prepara el resto.
Lavar y pelar el pomelo y, utilizando un cuchillo bien afilado. Cortar naranjas y pomelo en rodajas finas pero no tanto como para que se rompan al manejarlas. Llevar a cabo esta operación dentro de un plato o bol para recoger el jugo que suelten al cortarlos.
Disponer las rodajas de naranja y pomelo en la fuente, sobre la cama verde, y repartir los pistachos pelados y partidos al medio o troceados (según gustos) y las tiritas de piel de naranja bien escurridas.
En un frasco de cristal, mezclar los granos de mostaza majados, la pimienta blanca, la miel, el vinagre, los aceites y el jugo que se haya recogido al cortar los crítricos, y agitar fuertemente hasta conseguir emulsionar los ingredientes. Rociar cuidadosamente la ensalada con la emulsión utilizando una cuchara, o servir en una salsera aparte para que cada comensal se aderece su plato.
¡Bon apetit!


