Y, antes de volver a salir de viaje, os dejo una receta de postre para endulzar los últimos coletazos del verano (y las añoranzas del otoño).
Ingredientes:
4 yemas de huevo
2 claras (optativo)
1/2 l. de leche
4 cucharadas de azúcar glass
De 2 a 4 cucharadas de miel clara
2 sobrecitos de buen azafrán en polvo
4 cucharadas de nata líquida
4 cucharadas de pistachos picados.
Poner a remojo el azafrán en 1/2 vasito de leche caliente.
En un cazo, batir bien las yemas con el azúcar y añadir, poco a poco, el resto de la leche sin dejar de remover con unas barillas (mejor, si son de madera). Acercar al fuego suave, removiendo contínuamente, hasta que la mezcla espese. Retirar del fuego, añadir la miel (más o menos, según gustos) y el azafrán desleido en leche, mezclar bien y dejar enfriar.
Una vez fría la mezcla, agregar la nata, remover hasta incorporarla completamente, y llenar la heladera dejando que cuaje. Si no se dispone de ese aparato (ya sea manual o eléctrico), añadir dos claras batidas a punto de nieve y meter en el congelador en una fuente de poco fondo. Dejar que solidifique (5 ó 6 horas) sacándolo de vez en cuando para removerlo, llevando hacia adentro del recipiente las capas exteriores ya heladas para que, finalmente, todas las partes queden con la misma consistencia.
Servir en la forma que desée (cuadrados, bolas, copetes) espolvoreados de pistachos picaditos.


