Querido Julio (toma nota, amigo ALFA) como suele decirse, me alegro que me des esa respuesta. Sobre todo, que matices el sentido.
De todas las acepciones del megasustantivo adjetivable HUMANIDAD, has ido a subrayar la más deseable pero más intangible, la más ética, la más empíricamente indemostrable. Algo como el Paraíso Socialista de los utópicos o la Infalibilidad de Ley capitalista de la Oferta y la Demanda (cosas nuestras, ni te fijes): objetivos, apuestas, presupuestos, coartadas, etc.
Podrías haber optado por HUMANIDAD como grupo animal de desarrollo cerebral excelente y destacado -porque, lo que es otras cualidades físicas destacables, poquitas- o como colectividad que se autorreconoce. En fin, no mojarte. Pero ¡eres tan deliciosamente… POETA!.
Pa no liarla (no inducir a error) mejor recordar que toda palabra es, en primer lugar, una convención. No vayamos a darle valor de existencia autónoma, que nos pasa mucho.Y que nosotros (juez y parte) hemos acuñado la palabra HUMANIDAD, en distintas lenguas, con objeto de diferenciarnos de otros seres vivos -más específicamente, de nuestros hermanos, los primates- sin dejar una puerta abierta por si en un futuro nos tocaba desdecirnos.
Luego vendrían palabras-concepto más sofisticadas como PER-SONA, que tiene bastante miga (doble intención). Pero no temas, que no voy a endilgarte una disertación semántico-histórico-filosófica al respetive. Solo para situarnos.
Estoy de acuerdo en que el concepto HUMANNIDAD en que te apoyas mola mazo, (es muy deseable) y en que algunos individuos, en algunas ocasiones, demuestran poseer esa cualidad. Aunque, de eso a que, ya puestos, lo demos como hecho universal cuando no pasa de ser un “desideratum” (esto es LATÍN. Ya te explicaré) es pasarse diez países y un estado libre asociado (exagerar mucho). Pero esa no es la cuestión. Qué más da si son galgos o podencos. Son perros y nos van a morder el culo.
Incluso admitiendo que todos los seres humanos de todas las razas y territorios tuvieran en alto grado esa excelsa cualidad, no dejaría de ser una virtud IDIOTA -en el sentido etimológico del término, que diría el profesor Gustavo Bueno- es decir, autorreferida, considerada desde SI MISMA y PARA SÍ MISMA. Poco afectaría al BIEN de otros seres vivos y/u otras formas de energía (¿no estás de acuerdo, amigo ALFA?).
Podríamos ser, como dice la Constitución de Cádiz de los españoles: JUSTOS Y BENÉFICOS (je, je), repartir las riquezas de forma equitativa, curar todas las enfermedades, prolongar la vida más allá de lo deseado, y todos los etcéteras posibles e imposibles, y no dejaríamos de ser un ciego azote para nuestro entorno, ni de devastar la NATURALEZA, contribuyendo a nuestra propia ruina, pero a lo bestia. En plan “¡Muera Sansón con todos los filisteos!ª.
Y es que no es por ahí. Ya no basta con ser HUMANIDAD. La hemos liado de tal forma que como no seamos DIVINIDAD o así, lo tenemos chunguis (muy mal). Cuanto más absortos en nuestro espléndido posible mejor ombligo, más grande será la cagada.
(Por eso empecé a escribirte, amigo ALFA. Para ver si tomo perspectiva)



Julio Castelló dijo:
Septiembre 13, 2007 a 5:22 pm
Aun a través de la estulticia, la barbarie y la devastación, se me perfila aún la grandeza, la belleza y la posibilidad que late en el ser humano. Algunos ya dieron por tierra con las divinidades; bien en tierra están. No hay lugar aquí para más dioses. El error es la brújula que me señala temblorosa el norte y que me empuja a avanzar.
En el fondo, toda palabra mordiente, ¿qué es sino una invitación a salvar lo que se pueda… del horror?