Para tiempos de frío y economías, nada mejor que una sopita. Esta que va a continuación es sencilla, barata (si no tiene o no quiere comprar una botella de vino de Oporto -aunque resulta muy útil en la cocina- lleve un frasquito a un bar y que le echen una copa dentro) y muy reconstituyente. ¡Ya lo creo que sí!.
Personalmente, me gusta más con perejil (tengo la tensión baja) pero también queda muy rica con un manojo de berros.
Ingredientes:
1 taza de arróz
2 tomates grandes y rojos
1 cebolla pequeña
2 ó 3 cucharadas de aceite casero (ver pág…)
1 copa (cumplida) de Oporto rojo
1 ramo grueso de perejil
1 cucharadita de albahaca fresca muy picada
unos “golpes” de molinillo de pimienta blanca
Preparar un caldo con 1 l. y 3/4 de agua y un generoso ramo de perejil, bien trinchadito. Dejar hervir a fuego suave entre 15 y 20 minutos (según guste un sabor más fuerte -menos tiempo- o más atenuado). Triturar finamente con un robot y reservar.
En una cazuela ancha (mejor si es de buen acero inoxidable o cobre bien revestido), preparar un sofrito suave con el aceite, la cebolla muy picaditaa y los tomates pelados, sin semillas y cortados en daditos. Agregar el arróz y rehogarlo todo unos minutos antes de añadir el caldo de perejil. Llevar a ebullición y dejar cocer a fuego suave durante unos 15 minutos (no más para que no se abra el arróz). Según prefiera la sopa más o menos fuerte, puede agregar el Oporto al tiempo del caldo ó 5 minutos antes de terminar la cocción. Al llevar a la mesa, espolvorear con la pimienta blanca y la albahaca.
Servir enseguida.
NOTA: Esta receta, de inspiración criollo-francesa, también puede prepararse con caldo de pollo. El sabor de la sopa será más tradicional y puede servir como una variante de ésta.


