Esta receta es una combinación de sabores suaves con un ligero y fugáz toque fuerte: el flambeado de brandy. Se pueden sustituir las cigalitas por gambas aunque no será lo mismo con langostinos o carabineros, que tienen un sabor más fuerte y una textura más basta. De todos modos, si no encuentran de las unas, los otros no son de despreciar.
Ingredientes:
2 calabacines
1 ó 2 hojas de laurel
12 a 16 cigalitas (según tamaño)
1 cebolla pequeña
1 diente de ajo (sin germen central)
1 vaso grande de vino blanco seco
5 ó 6 champiñones medianos y muy blancos
3 ó 4 cucharadas de nata líquida
1 copa de brandy o calvados
3 ó 4 hojas de hierbabuena fresca (o ½ cucharadita rasa de seca)
unos “golpes” de molinillo de pimienta negra
2 ó 3 cucharadas de aceite (50% oliva virgen extra, 50% girasol).
Calentar el aceite en una sartén antiadherente, amplia y plana, y estofar unos minutos la cebolla y el ajo picados muy menudo. Agregar los champiñones limpios y fileteados y espolvorear con la pimienta. Dejar hacer a fuego vivo, salteando todo y evitando que se queme, durante unos 5 minutos. Sacar de la sartén a un plato, escurriéndolos al máxino. Tapar y reservar.
En ese aceite y esa sartén, saltear las cigalitas 1 ó 2 minutos, flambear con el brandy y retirar del fuego. Cuando las cigalitas estén manejables, pelar las colas, reservar éstas en un plato tapado. machacar cáscaras, pinzas y cabezas en un mortero o con un robot y volver a echar a la sartén con el vino blanco para “desglasar” el jugo del salteado y aprovechar el que sueltan los restos de las cigalitas.
Dependiendo del recipiente y el fuego, dejar cocer estos restos durante unos 10 minutos y colar el jugo resultante pasándolo por un tamiz, más fino cuanto más trituradas estén las carcasas. En un cacito o sartén pequeña y honda, mezclar el jugo con la nata líquida y las hojas de yerbabuena troceadas a mano. Remover y reservar.
Lavar los calabacines y cortar a lo largo en tiras finas y anchas con una “mandolina” o un pelapatatas. Blanquear 1/2 minuto en agua hirviendo* con laurel. Escurrir, secar con papel de cocina e ir formando rollitos con las tiras de calabacín rellenas con colas de cigalita. Colocar en una fuente apta para horno. Con una cuchara, repartir por encima el sofrito de champiñones y regar con la crema-jugo.
Darle un golpe de horno, solo para calentar sin que no se hagan demasiado las cigalas ni se ablande el calabacín.
Servir enseguida
(*) Para los que gusten de las verduras crujientes, no es necesario blanquear las tiras de calabacín. Con el golpe de horno final, es suficiente


