CAJA DE GALLETAS
Hortensia SE ha muerto.
Cándido, su hijo mayor, ha llamado a mi puerta a las 3 de la mañana, con cara de pescado y un papel en la mano tendida que temblaba con fuerza, como abanicando. Cuando oí el timbre debía llevar llamando un rato porque salí de un sueño donde sonaba un timbre, no recuerdo porqué.
Pelos de punta, medio envuelta, la bata-kimono al revés, él y yo debíamos componer una escena del ROCKY HORROR PICTURE SHOW. Luego, imaginándolo, me sacudían carcajadas involuntarias y culpables. que, bien mirado, no tenían porqué ofender a la difunta. . Le preparé un colacao y nos sentamos un buen rato. El muchacho no hacía nada más que tenderme ese papel en movimiento continuo que decía:.
<<Chicos, ahí os quedáis. Yo me quito de en medio. Ya se que es un palo lo de una madre suicida pero ¿qué coño pinto yo aquí?. Un último consejo: a ver si os aclaráis de una puta vez o yo no voy a ser la única muerta. Besos. HORTENSIA>
Una se queda como tonta cuando piensa en la cantidad de historias inimaginables que viven en nuestro entorno. Hortensia parecía ser una mujer optimista, madre y esposa abnegada de, ESO SÍ, 3 adolescentes y un tipo guapo, 10 años más joven que, obviamente, no era el padre. Y, con 3 cachorros de entre 17 y 12 años y una perra ¿cómo va una a extrañarse de los ruidos domésticos?.
El martes pasado, coincidimos en el super. No me fijé mucho de qué pero me llamó la atención lo llenísimo que llevaba el carrito. Me miró con esa sonrisa tipo Melanie Griffith, entre boba y felíz de la vida y me contestó (sin que yo le preguntara nada) <<Les dejo la nevera llena y la casa limpia>>.
Luego, me tiraba yo de los pelos pensando que quizás debería haberle preguntado si se iba de viaje o algo así. Si el haberle dado conversación habría cambiado algo. Tonterías. Esta mañana, el reciente viudo se ha fugado con la hija de 15 años.



Julio Castelló dijo:
Septiembre 7, 2008 a 8:31 pm
Jajaja… Al principio yo salía de un sueño en que no tenía muy claro si me encontraba ante la realidad o la ficción. Optaré por la ficción, como el que lo hace por el suicidio, y nos reiremos del planeta. Con permiso del cadáver.