MI VAMPIRO
Ahora, es frecuente tener un vampiro en tu…¿vida?. Es una moda con tufo milenarista-consumista que tengo que analizar -como decía mi Tía Tere- un día que haga bueno.
Viene a que le escuche porque, desde que trató de morderme y, después del primer momento de espanto y advertencia:
-<<Mira, majo, que tomo Sintrón y eso es hemorragia fijo, PARA LOS DOS.>>
Y unos siguientes de corte y titubeos, se dio cuenta de que me gusta escuchar. Y hablar, que no soy su terapeuta. Pero le escucho y le hablo de cosas que ambos conocemos, aunque de muy distinta manera.
El flechazo intelectual me fulminó al oírle hablar de su amigo Saint Simón y de sus fervorosas experiencias en el cogollito del socialismo utópico. De cómo había participado, EN VIDA, claro, en el diseño teórico de un mundo mejor para la Humanidad.
-<<Claro que, ahora, la Humanidad te importa un pito.>>
Y va y se me enfurece. Le importa -dice- y mucho. Le importa y le repugna lo que ha sido de aquellas hermosas teorías.
-<<Pues, ¡anda que tú…!.>> Se me cortó el lote de golpe.
-<<Mejor te vas a dar un garbeo a por tus morcillas, y me lo explicas otra noche. Que han sido muchas emociones.>>
(Le he “bautizado”: FABIÁN. Je, je)



primapaloma dijo:
Diciembre 9, 2008 a 8:38 pm
Todos necesitaríamos un vampiro o algo, para hablar o escuchar o….lo que sea, mientas no tengamos cada uno el nuestro (lo comraremos cuando tengamos un real y muchos cuartos -que decía la Tía Tere),leeremos los relatos cortos y seguiremos a Fabian. Mil besos