CUENTA ATRÁS.

En 5ó 6 semanas (como en los embarazos, que ahora todo lo cuentan en semanas) espero estar de vuelta con más recetas y cosas que contar.

MI  VAMPIRO

 Ahora, es frecuente tener un vampiro en tu…¿vida?. Es una moda con tufo  milenarista-consumista que tengo que analizar  -como decía mi Tía Tere- un día que haga bueno.

 

Viene a que le escuche porque, desde que trató de morderme y, después del primer momento de espanto y advertencia:

 

-<<Mira, majo, que tomo Sintrón y eso es hemorragia fijo, PARA LOS DOS.>>

 

Y unos siguientes de corte y titubeos, se dio cuenta de que me gusta escuchar. Y hablar, que no soy su terapeuta. Pero le escucho y le hablo de cosas que ambos conocemos, aunque de muy distinta manera.

 

El flechazo intelectual me fulminó al oírle hablar de su amigo Saint Simón y de sus fervorosas experiencias en el cogollito del socialismo utópico. De cómo había participado, EN VIDA, claro, en el diseño teórico de un mundo mejor para la Humanidad.

 

-<<Claro que, ahora, la Humanidad te importa un pito.>>

 

Y va y se me enfurece. Le importa   -dice- y mucho. Le importa y le repugna lo que ha sido de  aquellas hermosas teorías.

 

-<<Pues, ¡anda que tú…!.>> Se me cortó el lote de golpe.

-<<Mejor te vas a dar un garbeo a por tus morcillas, y me lo explicas otra noche. Que han sido muchas emociones.>>

 

(Le he “bautizado”: FABIÁN. Je, je)

 

 

EL POBRE PAPÁ

 Si le preguntasen cómo se sentía diría que algo así como la loncha de mortadela o de chopped en un bocata de poderoso pan de pueblo. Empanado entre su  padre, anciano de consciencia emigrante pero con su voluntad intacta (mejor dicho, esclerótica) y sus 3 hijos, cada uno con mil razones para no pensar en nada que supusiera conflicto –alguno incluso, por indicación de su psicólogo- o reflexión solidaria.

 Harto de acelgas hervidas, buscando en Internet una buena receta sin sal para su hipertensión, se encontró con el minirelato de la madre suicida.

 Por un rato, se entretuvo especulando fríamente sobre su propia muerte solo para darse cuenta de lo cabronamente pillado que le tenía la vida. Del caos y el sufrimiento que se desataría si él faltase de repente. De cómo se desmoronaría la cómoda existencia de los “medios panes” y entendió que era como un pequeño y resistente tornillo, cada vez más presionado, que mantenía en pie el andamiaje del la supuesta independencia de los miembros de su familia.

 No era una razón suficiente para vivir pero, entretanto encontraba un complemento, decidió cuidarse más. Reforzar y engrasar bien sus espirales. Ajustar cada poco la tuerca que impedía ese deslizamiento de su ánimo hacia un adarme de autocompasión. Y se fue a comprar un par de carabineros para prepararse ese arroz rojo del BLOG que tan buena pinta y tantas visitas tenía. Sería por algo, ¿no?.

 Entonces, le llamó Aurelia. 

CAJA DE GALLETAS

 Hortensia SE ha muerto.

 Cándido, su hijo mayor, ha llamado a mi puerta a las 3 de la mañana, con cara de pescado y un papel en la mano tendida que temblaba con fuerza, como abanicando. Cuando oí el timbre debía llevar llamando un rato porque salí de un sueño donde sonaba un timbre, no recuerdo porqué.

Pelos de punta, medio envuelta, la bata-kimono al revés, él y yo debíamos componer una escena del ROCKY HORROR PICTURE SHOW.  Luego, imaginándolo, me sacudían carcajadas involuntarias y culpables. que, bien mirado, no tenían porqué ofender a la difunta. . Le preparé un colacao y nos sentamos un buen rato. El muchacho no hacía nada más que tenderme ese papel en movimiento continuo que decía:.

 <<Chicos, ahí os quedáis. Yo me quito de en medio. Ya se que es un palo lo de una madre suicida pero ¿qué coño pinto yo aquí?. Un último consejo: a ver si os aclaráis de una puta vez o yo no voy a ser la única muerta. Besos. HORTENSIA>

 Una se queda como tonta cuando piensa en la cantidad de historias inimaginables que viven en nuestro entorno. Hortensia parecía ser una mujer optimista, madre y esposa abnegada de, ESO SÍ, 3 adolescentes y un tipo guapo, 10 años más joven que, obviamente, no era el padre. Y, con 3 cachorros de entre 17 y 12 años y una perra ¿cómo va una a extrañarse de los ruidos domésticos?.

 El martes pasado, coincidimos en el super. No me fijé mucho de qué pero me llamó la atención lo llenísimo que llevaba el carrito. Me miró con esa sonrisa tipo Melanie Griffith, entre boba y felíz de la vida y me contestó (sin que yo le preguntara nada) <<Les dejo la nevera llena y la casa limpia>>.

 Luego, me tiraba yo de los pelos pensando que quizás debería haberle preguntado si se iba de viaje o algo así. Si el haberle dado conversación habría cambiado algo. Tonterías. Esta mañana, el reciente viudo se ha fugado con la hija de 15 años.

 

RALENTÍ.

Mientras se esperan cambios sustanciales (¡Bendita sea la ESPERANZA!) las cosas se enlentecen. Casi se paralizan. Pero, hasta que no se clave la tapa y se cubra de tierra, nada está perdido. (Al menos hoy, rompo una lanza por la vieja manera de hacer “mutis”. La incineración contamina y volver a la tierra, la alimenta. Eso sí, después de recuperar lo que se pueda para que otros lo aprovechen. Reciclar es importante. Otra cosa es lo del precio del suelo).

En mi caso, es la vista la que está en conflicto, esperando soluciones vitales, bien clínicoquirúrgicas, bien técnológicas asequibles (software WORD por voz, por ejemplo). Entretanto, me prometo a mí misma y a mis queridos y sorprendéntemente numerosos visitantes, tratar de mantener con vida útil este nuestro BLOG, aunque tenga que alimentarlo por sonda (¡ele, el sentimiento trágico de la vida!).

AMÉN.

respuesta a “grandegrandexl.blogspot.com”

¿¿¿???. Pues, GRA…CIAS.

Para Alejandra Bernárdez

Tienes razón. No me había dado cuenta hasta ahora de que no incluí en la receta de PAN DE NUECES la cantidad de harina necesaria. Un descuido garrafal. Esta receta lleva en el BLOG bastante tiempo y, para colmo, no puede encontrarse fácilmente por otros medios ni está incluida en mi libro COCINA SIN SAL PARA “GOURMETS” CASEROS. La rescaté de un viejo libro solo de panes y masas, y la simplifiqué un poco a mi gusto.

Creo recordar que eran 400 grs. de harina integral pero no estoy segura. Cuando vuelva a mi estudio (estaré fuera de Madrid hasta mediados de septiembre) trataré de encontrar la receta original y de corregir mi patinazo.

Gracias por avisarme y por tu cariñoso comentario.

Me sonrojo…

… y me encanta que mis allegados (hijas, amigos, conocidos, saludados) me lean y me digan cosas chulas. No me cortaría el lote mantener el BLOG a base de próximos. Siempre he dicho -medio en broma. Solo medio- que nunca me moriría de hambre. Si un día me falla el sustento, tengo más de 30 amigos (y más de 40, pero en tiempos de vacas flacas siempre se “caen” algunos) para comer un día al mes en casa de cada uno, sin hacerme pesada. Lo del resto de los gastos, ya sería más complicado pero, algo se nos ocurriría. Lo importante es organizarse y gestionar bien tu vida, especialmente en etapas de precariedad temporal. Si se convierte en permanente, algo falla y hay que replantearse la estrategia.

Se nota que aún no he comido. Las ocurrencias del apetito son muy distintas de las del hartazgo.

En fín, todo este enrolle era para deciros GRACIAS

Luz de gas

Me hacen creer que ya tengo ADSL y, cuando me ven contenta, me lo quitan. Del martes a hoy, sin conexión. Si mañana sigo ON LINE, os prometo una receta.

Gracias por la bienvenida, ERRADIZO. Un subidón.

Hasta ¿mañana?

Temores y temblores.

El caso es que me mudo de casa.

Dicen algunos que 3 mudanzas equivalen a un incendio. Si es así, ya llevo unos 7 u 8 incendios en el cuerpo desde que nací. Definitivamente, soy nómada y voy cerrando etapas espaciales, geográficas y, ¡cómo no! vitales. Por fortuna, de esos recorridos quedan pequeños tesoros de aluvión recogidos aquí y allá. Y lecciones. Muchas lecciones.

No me quejo. En todo caso, no me quejo mucho. Son las pequeñas estúpidas cosas, las de intendencia, las difíciles de encajar. Por ejemplo, ahora que tengo que trasladarme estoy prácticamente decidida a darme de baja de mi servidor de ADSL que funciona deficientemente y me temo que, además de pasar en dique seco más tiempo del que puedo permitirme, voy a entrar en un capítulo de reclamaciones jurídico bancarias por las que, solo pensarlo, siento que me aplasta el fastidio.

¡Porqué será tan dificil deshacerse del servicio de un operador como de una ladilla cariñosa?. Si alguno de Vds./vosotros conoce un buen método para que este trance sea lo más ágil y menos cruento posible, me haría muy felíz. Supongo que aún esperaré hasta el lunes próximo para darme de baja así que, todas las sugerencias que lleguen antes, serán muy bien recibidas.

¡Hasta lo más pronto que me dejen!

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