Cigalitas y setas sobre crema verde (receta SIN SAL)

Un plato sencillo y delicioso que servirá, muy dignamente, como entrante en alguna de las comidas o cenas navideñas o protonavideñas.

Ingredientes (para 4 personas):
12 ó 16 cigalitas
1 trufa (optativo)
250 grms. de judías verdes
250 grms. de setas de cardo (pleorotus), cultivadas o
silvestres
2 dientes de ajo
2 chalotas
1 cucharada de perejil picado
1 cuchardita de menta picada
1 ramito de romero y 1/2 cucharadita rasa de romero
en polvo
1/2 cucharadita rasa de jengibre en polvo
1 vaso de caldo de verduras (bajo en sodio)
1/2 vaso de leche
100 grms. de mantequilla
1/2 vaso de aceite de oliva virgen extra.

Limpiar y cortar las setas en trozos. Ponerlas en la bandeja de horno y meterlas a media altura, cubiertas de ajo (pelado y sin tallo) y perejil picados, durante 10 o 15 minutos.

Blanquear las judías verdes en agua hirviendo con 1 ramita de romero, durante unos 4 ó 5 minutos. Escurrirlas y triturarlas con 3 ó 4 cucharadas de aceite, 50 grms. de mantequilla, la menta, el perejil y el romero en polvo. Aclarar con el caldo y un poco de leche. Reservar.

Saltear unos 3 ó 4 minutos las chalotas picadas, las setas y la trufa fileteada fina, en una sartén con el resto de la mantequilla y el aceite. Incorporar las cigalitas peladas, espolvorear con el jengibre y saltear otro par de minutos.

Montar el plato poniendo la crema de vainas como base y las cigalitas con setas, encima. y servir inmediatamente.

¡Están buenísimas!

“Tosta” de berenjenas marinadas (multirreceta. Versión con y SIN SAL)

cookingsmalltrans.gifLlegamos a casa, a mediodía o por la noche, demasiado cansados para pensar en cocinar, y es estupendo encontrar lo que podríamos llamar comida “fondo de nevera” con la que poder prepararnos un plato rápido, ligero, versátil, sano y completo. Casi nada.

Tomando como base una “tosta” y unas láminas de berenjena marinada encima, podremos coronarlas con unas lonchas de queso (fresco o seco, bajo en sal y/o materia grasa o “full flavor”, suave o azúl), carne en fiambre (jamón serrano o cocido, “roastbeef”, pollo asado, “teja” de filete ruso), pescado (anchoas o bacalao ahumado -si no tiene problemas con el sodio- o filetes de caballa asada a las hierbas, sardinas o boquerones marinados), embutidos (mejor poco grasos como el lomo y cortados muy fino) huevos (fritos, revueltos, en tortilla, de codorníz), otros vegetales típicos en la dieta mediterránea como tomates (crudos, asados, secos) y pimientos (mejor asados) y cuantas combinaciones se nos ocurra.

Dependiendo de nuestro metabolismo, podemos componer una “tosta” con pan candeal, “pita”, integral, de centeno o (si nuestra dieta es más estricta) esa especie de galletas de tipo nórdico que se comercializan bajo las marcas RIVITA, WASA, etc.

Y, si la glandula tiroides nos funciona a tope y nuestro metabolismo lo consume todo, podemos probar a sustituir la “tosta” por rodajas de patatas fritas, al horno o al vapor. En ese caso, habrá que ponerse a cocinar o abrir un paquete de patatitas cocidas envasadas al vacio. Las patatas cocinadas en casa tienden a “encallarse” y no hacen un buen “fondo de nevera”

Ingredientes:

2 berenjenas
2 cucharadas de vinagre
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1/2 cucharadita de pimentón (dulce o picante, al gusto)
1 cucharadita de perejíl picado (hojas y tallos)
1/2 cucharadita de azúcar
1 cucharadita de hierbas aromáticas*
1 diente de ajo
unos granos de sal gorda (optativo)
4 ó 5 hojas de albahaca fresca.

* Mejor si tienen la suerte de disponer de SAL DE HIERBAS de la Muntanyes de Prades (que contienen un mínima proporción de sal marina y sirven para dietas hiposódicas no muy severas) o algo similar.

Pelar, retirar el germen y echar el ajo a un mortero. Majarlo con el perejíl, las hierbas, el pimentón, el azúcar y (si no tiene problemas con el sodio) unos granos de sal gorda. Aclarar con el vinagre y, una vez bien revuelto, añadir el aceite. Mezclar también.

Lavar, secar y cortar las berenjenas a lo largo en rodajas de, aproximadamente, 1 cm. de grosor.

Untar una parrilla con aceite, calentar, y asar las rodajas de berenjena por ambas partes hasta que estén doradas.

Poner las berenjenas en una fuente, regar con el marinado y dejar macerar unas 12 horas. Pasado ese tiempo, escurrirlas bien, echar por encima la albahaca fresca picadita, y componer unas “tostas” según las recomendaciones anteriores o siguiendo nuestra propia inspiración (con cuidado, que no todos los sabores combinan. Probar antes a paladearlos mentalmente).

O bien, ponerlas en un recipiente tapado en la nevera e ir usándolas según se necesiten. Pueden durar sin problemas 5 ó 6 días.

“Couscous” de pollo, “rápido” (receta baja en sodio).

cookingsmalltrans.gifLo de “rápido” es un eufemismo. Digamos que es una receta de preparación rápida, proporcionalmente hablando. El tiempo se reduce sensiblemente usando garbanzos precocidos y “couscous” instantáneo. De todos modos, prepárese a pasar un ratito en la cocina. Si tiene Vd. algún ramalazo de miembro honorario del “Club de gourmets caseros”, le gustará y prometo que le compensará. Especialmente en esta época en que el cuerpo necesita comiditas que le conforten del desconcierto y la destemplanza de los primeros dias lluviosos.

Esta versión del clásico plato árabe se la debo a un inglés: “my English friend”, también conocido en esta BLOG como “The Accidental Cook”. No se fien, no es tan “accidental”.

*****

El “couscous” tradicional se hace con carne de cordero pero también resulta muy bueno con res e, incluso, con caza, aunque estas carnes requerirán una preparación lenta, con garbanzos crudos remojados, etc. Aquí usaremos pollo, concretamente, contramuslos, que necesitan menor tiempo de cocción que los muslos, y son más jugosos que las pechugas. Eso sí, conviene limpiarlos bien de venitas, manchas (por desangrado incompleto) y cartílagos.

He agregado el jengibre y el clavo para conseguir una versión BAJA EN SODIO. Naturalmente, si Vd. no tiene problemas con la retención de líquidos, puede agregar la SAL que precise, pero recuerde que la moderación es buena para casi todo.

Ingredientes:

1 paquete de “couscous” instantáneo
1 frasco de garbanzos cocidos
1/2 col
2 zanahorias
1 trozo de calabaza
1/4 k. de judías verdes (optativo)
1/2 cebolla
1 cebolleta (la parte blanca)
2 tomates rojos
2 ó 3 muslos de pollo
1 l. de caldo de pollo y/o verduras 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
2 dientes de ajo
1 cucharadita rasa de pimentón dulce
1/2 cucharadita rasa de pimentón picante (optativo)
1 cucharadita de cominos
1 cucharadita rasa de jengibre en polvo.
1 clavo de olor (molido)
6 ó 7 hebras de azafrán (o un sobrecito, molido)
6 ó 7 granos de pimienta negra

Para la salsa de almendras:
200 grs. de almendras crudas peladas y enteras
150 grs. de pasas sin semillas
1 cebolla
aceite casero para freir (50% girasol/50% oliva
virgen extra)
1 cucharadita de canela en polvo
unos “golpes” de molinillo de pimienta blanca

Preparar primero la salsa para que esté cociendo a fuego suave durante todo el tiempo en que se cocina el resto.

Cortar la cebolla en tiritas muy, muy finas. Reservar.

Calentar aceite en una sartén, como para freir patatas. Freir suavemente las almendras hasta que estén doradas. Es IMPORTANTE que no se quemen porque amargarían la salsa. Escurrirlas y sacarlas a un plato, y retirar de la sartén casi todo el aceite. Dorar la cebolla, sin que se queme, junto con las pasas. Volver a echar las almendras doradas cuando la cebolla esté bien estofadita y cubrir de agua. Añadir la canela y dejar hacer, destapado, a fuego muy suave hasta que todo lo demás esté a punto para servir. Si se va consumiendo el líquido, añadir agua poco a poco.

Lavar muy bien los garbanzos con abundante agua caliente en un recipiente grande y escurrir después. Repetir la operación. No lavarlos al grifo para que no se despellejen. Reservar tapados para evitar que se sequen (pueden salpicarse con unas gotas de aceite de oliva y remover).

Pelar las zanahorias y la calabaza y cortarlas en trozos medianos. Quitar las hebras a las judías verdes y cortar la 1/2 col en unos 4 trozos. Ponerlas en una cazuela amplia (donde quepan, también, el sofrito, el caldo, el pollo y los garbanzos) y reservar.

Pelar y picar la 1/2 cebolla y la cebolleta; pelar, quitar las semillas y picar los tomates. Reservar por separado.

En una sartén con las 2 cucharadas de aceite, dorar primero los trozos de pollo. Cuando están bien dorados, sacarlos de la sartén y reservar. En el mismo aceite, estofar suavemente cebolla y cebolleta sin que se queme. Retirar del fuego, echar el pimentón, removiendo rápidamente, y añadir los tomates picados poniéndolo todo a fuego suave. Dejar hacer durante unos 5 minutos.

Echar ese sofrito sobre las verduras, agregar el caldo y llevar a ebullición a fuego vivo. Cuando rompa el hervor, incorporar el pollo, bajar el fuego al mínimo, tapar y dejar cocer durante unos 20 minutos. Añadir agua si lo necesita; el “couscous” se hará con ese caldo así es que, no conviene que falte líquido. (Ni que sobre, para que no quede insípido. Para las cantidades, mejor seguir las intrucciones del paquete pero, por regla general, para 300 grs. de “couscous” suele necesitarse algo así como 1/3 de litro).

Entretanto se guisa todo, majar bien en un mortero los ajos (sin el tallo central) con las especias. A los 20 minutos de cocción del pollo y las verduras, echar un poco de caldo o agua en el mortero, remover bien y verter todo en la cazuela. Añadir también los garbanzos y dejar hacer unos 10 minutos más.

Sacar el caldo necesario para hacer el “couscous” (vendrá indicado en el envase) Poner el “couscous” en un bol y echarle encima el caldo, que ha de estar hirviendo para que se haga bien. Dejar reposar de 5 a 7 minutos.

Como suele hacerse con los “cocidos” de todo origen, éste se sirve en varios recipientes: las verduras con los garbanzos en una fuente (escurridas o con un poco de caldo, según gustos), las carnes (en este caso, el pollo) en otra, el “couscous” en su bol y la salsa aparte.

Y…¡bon apetit!

*.- Debo reconocer que esta receta es una violación de casi todas las reglas de un buen “gourmet”, pero me excusaré siguiendo una máxima clásica. “Nada en exceso”, a lo que me atrevo a añadir: “ni siquiera la excelencia”. Además…¡queda buenísimo!.

Y, para terminar de rematar la herejía, si no tiene a mano caldo natural de verduras o pollo, le recomiendo que pruebe, OCASIONALMENTE, a usar caldo de brick, que los hay 100% naturales, sin conservantes, colorantes ni glutamato monosódico. Sacan de un apuro.

Sopa de conejo a la inglesa (receta doble versión, con y SIN SAL)

cookingsmalltrans.gifAntes de probarlo, no puede uno imaginarse lo buenísimo que está este guiso, más consistente que la típica sopa y que sirve, perfectamente, de plato único.

Después de la versión original, he añadido unas recomendaciones para hipertensos, cardiopacientes o personas con dietas hiposódicas.

Ingredientes:
1 conejo de 1 y ¼ k. aproximadamente
150 gr. de mantequilla
2 ó 3 lonchas de “bacon”
2 cebollas grandes
2 ó 3 dientes de ajo, sin germen
1 cucharada de harina integral
1 vasito de vino blanco
1 tallo de apio
1 ó 2 zanahorias
1 ó 2 nabos
2 patatas
2 ó 3 cucharadas de aceite casero
sal y pimienta al gusto
agua

Lavar bien el conejo, trocearlo en trozos medianos y ponerlos a remojo en agua fría durante unos 10 minutos. Escurrir, secar bien los trozos y dejar reposar sobre un paño.

Cortar el “bacon” en tiritas o daditos y, en una cazuela ancha, rehogar con mantequilla y aceite. Añadir las cebollas cortaditas muy finas y dorarlas bien, sin que se quemen. Sacar a un plato el “bacon” y las cebollas de la cazuela, bien escurridos, y reservar.

En el mismo aceite, dorar los trozos de conejo, sazonados con sal y pimienta. A la mitad de la cocción, añadir los ajos sin el germen central y aplastados con un golpe de espátula o cuchillo ancho.

Cuando los trozos de conejo están doraditos, volver a echar las cebollas y el “bacon”, dejar rehogar unos minutos, espolvorear con la harina integral, remover y agregar el vino. Dejar cocer a fuego muy lento unos minutos, y añadir agua hirviendo hasta cubrirlo todo. Echar las verduras muy bien cortaditas y, cuando vuelve a hervir, bajar el fuego y dejar hacer hasta que el conejo esté bien tierno.

Servir caliente en plato sopero.

Para la versión SIN SAL, solamente hay que modificar algunos pasos:

-Poner a remojar el bacon, bien cortadito, en leche un par de horas antes. Poco antes de sacarlo del remojo, poner un cacito con agua a hervir y, cuando rompa el hervor, escurrir el bacon en un colador, aclararlo al grifo y echarlo en el agua hirviendo. apagar el fuego, volver a escurrir el “bacon” y usar normalmente. Secarlo antes con papel de cocina si se desea.

-Frotar los trozos de conejo con hiervas aromáticas (tomillo y/o mejorana y/0 romero. Lo que tenga) jengibre en polvo y pimienta negra (mejor recien molida) y dejarlos reposar una hora, aproximadamente. Dorar como en la receta base.

-Aumentar a 2 vasitos la cantidad de vino blanco o, si se dispone de ello, sustituirlo por 2 copitas de Jeréz seco.

-Aunque no es necesario, se potenciará el sabor de la sopa si se saltean las verduras unos minutos antes de agregarlas a la sopa. En este caso, agregar las verduras cuando el conejo lleve cociendo un ratito.

Es menos trabajoso de lo que parece y, desde luego, el resultado compensa. Naturalmente, siempre que a Vd. le guste COCINAR Y COMER BIEN.

Pseudobechamel, pseudocanelones y pseudovichyssoise (recetas SIN SAL)

cookingsmalltrans.gifVuelta de verano con unos kilitos consolidados a base de eliminar madrugones, comer para disfrutar (no para reponer fuerzas perdidas con madrugones y agotadoras jornadas de trabajo y transporte), siestas según los cánones patrios y, especialmente, gracias a que el “stress” también tomó vacaciones.

No hay que preocuparse. En poco tiempo de sueño escaso y diversos corre-que-te-pillos, perderemos la mayor parte del peso ganado. De todos modos, podemos ayudarnos con alguna comida RICA y LIGERA.

Esta es una crema muy versatil, que aprovecha el sutíl sabor del calabacín para combinar con casi todo.

Ingredientes:
600 grs. de calabacines
½ cebolla
200 grs. de leche descremada
4 quesitos descremados y bajos en sal
unos “golpes de molinillo de pimienta negra
una punta de cuchillo de nuéz moscada molida
una punta de cuchillo de jengibre en polvo
2 cucharadas de aceite de oliva o girasol

Pelar bien los calabacines* y cortar en dados. Picar la cebolla muy menudo.

Calentar el aceite en una sartén profunda o una cazuela, antiadherentes, y rehogar (sin quemar) la cebolla un par de minutos. Añadir los calabacines en dados, la pimienta, la nuez moscada y el jengibre, y rehogar otros 2 ó 3 minutos. Añadir la leche y dejar cocer a fuego lento unos 15 ó 20 minutos, bien tapados. Unos minutos antes de terminar la cocción, añadir los quesitos cortados en dados pequeños, remover, volver a tapar y dejar hasta que termine de hacerse.

Esperar a que la salsa pierda un poco de calor (para no quemarse) y triturar en un robot de cocina hasta que quede una salsa muy fina. Utilizar como una bechamel normal.

*No tirar la piel; puede usarse, cortada en tiritas, para hacer un sofrito con puerro y utilizarlo en rellenos, salsas para pasta, etc.)

PSEUDOCANELONES

Otra sugerencia para recuperar peso: los CANELONES DE PUERRO. Es decir, en lugar de pasta, blanquear, un par de minutos, unos puerros gruesos y usar las capas exteriores (una vez retiradas las más secas y fibrosas) para rellenarlos de lo que desee (carne, pescado, marisco, verduras, etc.). Cubrir, después, con la pseudobechamel y meter al horno normalmente.

PSEUDOVICHYSSOISE

Preparar normalmente, pero sustituyendo las patatas por calabacines, bien pelados y en cantidad algo mayor para que adquiera la densidad necesaria.

En vez de sal, puede usarse alguna especia de sabor fresco y algo picante, como el hinojo y/o el apio en polvo y, por supuesto, la pimienta blanca recién molida.

Enfriar en la nevera y servir en taza tipo consomé, con cebollino o perejil rizado

Pechuga de pollo al curry y canela, con manzana, pasas y piñones (receta SIN SAL)

cookingsmalltrans.gifA pesar de lo largo y aparentemente complicado del título, esta receta es de una gran sencilléz y se prepara, como suele decirse, TODO EN CRUDO.

Es la 3ª y última de las que preparé para el programa de TV mencionado en las otras 2 anteriores, y creo que es, también, un hallazgo afortunado. Siempre he recibido abundantes elogios de los invitados a disfrutarla, así como la inmediata petición de la receta que, con mucho gusto, comparto también con Vds.

Ingredientes:

2 pechugas de pollo limpias de piel y huesos
1 manzana grande tipo reineta (si no hay, vale “Golden”)
1 cucharada de pasas sin semilla
1 cucharada de piñones pelados crudos
1 cucharadita rasa de curry suave (de Madrás)
1/2 cucharadita de canela en polvo
unos “golpes” de molinillo de pimienta negra
1 cucharada de aceite casero (mezclar 1/2 oliva virgen extra, 1/2 girasol 1ª prensa)

En una sartén antiadherente honda y de anchura suficiente para que quepan las pechugas sin holgura (incluso algo apretaditas para que haya la mínima superficie de evaporación de jugos) poner la cucharada de aceite en el fondo, una cama de rodajas de manzana de grosor medio, espolvorear de canela y repartir las pasas y los piñones encima.

Sobre ésto, colocar las pechugas enteras frotadas con el curry y la pimienta y poner a fuego medio, bien tapadas (mejor si la tapa es de diámetro algo inferior al de la sartén y encaja bien para que se produzca menor evaporación). Cuando se note que hierve el fondo, bajar el fuego al mínimo y dejar hacer unos 15 minutos (según tamaño de las pechugas y capacidad de graduación del fuego).

Dar la vuelta a las pechugas y tapar de nuevo para que se cocinen otros 10 ó 15 minutos más. Si fuera necesario -si el fuego es suficientemente bajo y la tapa ajusta bien no lo será, y el jugo de la manzana y el pollo serán suficientes- añadir una cucharada de agua.

Sacar las pechugas a una tabla y, con un cuchillo ancho y bien afilado (para que no se rompan) cortar en lonchas tan gruesas o finas como se desee. La carne quedará muy jugosa por la cocción suave. Si gusta un poco más o menos hecha (un puntito rosada está deliciosa) ajustar el tiempo pero NUNCA la intensidad del fuego; quedaría estropajosa.

Colocar las rodajas de pechuga en una fuente precalentada y servir con el puré de manzana y los frutos secos por encima. Ya verán que bueno está.

Berenjenas en “crepe” rellenas de cigalitas. (receta SIN SAL)

cookingsmalltrans.gifSi Vds. leen algunas cosas que no entienden bien, es que están transcritas directamente del libro de cocina a que hace referencia el nombre de este BLOG. De todos modos, la preparación de esta receta es perfectamente comprensible para cualquiera, conozca el libro o no.

Como el anterior, este plato forma parte del trio que preparé para el programa de TELEMADRID, “Madrid Directo”. Claro que, aunque la grabación duró cerca de 2 horas relajadas, en los 5 minutos a que debe reducido el montaje para emitir, no da tiempo a que nadie se entere de cómo se prepara.

Aquí lo tienen, en dos partes: una básica, de las tortillitas o “crêpes”, que pueden usarse para rellenar de cualquier cosa que combine bien; y otra con su relleno de cigalitas, sustituibles por otros mariscos similares.

BERENJENAS EN TORTILLITA O “CRÊPE” (receta base).

Ingredientes para unas 6“crêpes”*:
2 berenjenas
5 ó 6 huevos
3 cucharadas de leche
1 ó 2 cucharadas de aceite casero (ver pág…)
1 cucharada de perejil picado
1 cuchardita rasa de orégano
1/2 cuchardita rasa de jengibre
unos “golpes” de molinillo de pimienta, mejor verde

Batir los huevos con la leche, el orégano, el jengibre, la pimienta y el perejil. Reservar.

Pelar las berenjenas y, con un cuchillo ancho y bien afilado, cortar en rodajas lo más finas que se pueda sin que se rompan. Poner a fuego medio una sartén antiadherente amplia y plana ligéramente untada con aceite. Ir dorando las rodajitas de berenjena por tandas, dándoles la vuelta cuando estén hechas por abajo. (se harán enseguida) e irlas retirando a un plato. Taparlas con otro plato boca abajo o una tapa de sartén.

Cuando ya está hecha la última tanda podemos hacer una de estas dos cosas:

*1.- Antes de retirarla de la sartén, añadir un cucharón del huevo batido de forma que quede una capa fina extendida por el fondo de la sartén fundida con las rodajas de berejena. Dejar hacer hasta que el huevo quede consistente cuidando de que no se queme. Darle la vuelta con un plato llano o tapa de sartén y cuajar del otro lado. Debe quedar una especie de “crêpe” tan fina y dorada (sin tostar) como sea posible.

*2.- Usar una sartén de menor diámetro, ligeramente untada de aceite, para obtener más “crêpes”, más pequeñas.

Ir haciendo lo mismo con el resto de las rodajas de berenjenas y el huevo batido, pasando las “crepes” a un plato caliente. tapandolas y usandolas para rellenar de muchas maneras, aunque no todos los sabores son adecuados para combinar.

El que sigue es un ejemplo afortunado:

BERENJENAS EN “CRÊPE” RELLENAS DE CIGALITAS.

Ingredientes:
6 “crêpes” de berenjena
18 cigalitas terciadas (pueden sustituirse por
langostinos o gambas)
1 vaso pequeño de “fumet” de pescado
1 taza de salsa de tomate
4 cucharadas de aceite casero (ver pág…)
unos “golpes” de molinillo de pimienta verde seca

Preparar las “crêpes” de berenjena como en la receta anterior.

Saltear las cigalitas en una sartén plana con 2 cucharadas de aceite. Retirarlas y desglasar la sartén con el vasito de “fumet de pescado y la salsa de tomate. Dejar reducir.

Pelar las cigalitas y rellenar las “crêpes”, regando despues cada plato con la reducción del “fumet” atomatado. Servir calientes.

NOTA.-Se puede sofisticar un poco el plato haciendo el “fumet” con las cabezas, caparazones y pinzas de las cigalitas de la siguiente manera:

Machacar en un mortero o triturar en la “turmix” las cabezas, caparazones y pinzas de las cigalitas con 1/2 litro de agua. Poner a cocer con 1 hoja de laurel, 1 manojo de perejil y 2 cucharadas de vino blanco, durante 15 ó 20 minutos. Colar y reducir a fuego vivo, si fuera necesario, agregando una cucharada de nata líquida, y poner esta reducción como base en el plato de las “crêpes”.

Tambien pueden rellenarse con una bechamel clarita hecha con mitad de leche“ y mitad de “fumet” de pescado (al que se le añade un chorrito de vino blanco algo dulce durante la cocción ) o jugo de marisco . No obstante, este libro, no solamente pretende ayudar a suprimir la sal de sus comidas sino que, como explico en la introducción, tambien intenta proporcionarles recetas que sean -salvo excepciones. ligeras y útiles para mantenerse en forma. Es por esto que no he agregado harina al huevo de las tortillitas o pseudo-”crepes”.

Por otra parte, se puede transgredir ocasionalmente este principio sin generar grandes problemas de peso. Las escasas veces en que se utiliza la harina en este recetario, suele ser harina integral. Pruebe la receta con bechamel, si lo desea, pero no le recomiendo que abuse.

Arroz rojo con carabineros (receta SIN SAL)

cookingsmalltrans.gifYa van bajando las temperaturas y uno va estando un poco harto de ensaladitas, gazpachos y otros platos veraniegos que ya han cumplido, con creces, su función.

Un día de estos refrescará y nos animaremos a preparar algo más consistente pero que nos recuerde aún al verano: un buen arróz de los que -si hemos tenido suerte al elegirlo- hemos disfrutado en algún buen restaurante de playa saltándonos nuestra dieta hiposódica. Ahora tenemos oportunidad de preparar un arróz CASERO y SIN SAL.

Para este tipo de arroces en paella (recordemos: la paella es el recipiente, el típico plato ha acabado llamándose así por abreviar), si no dispone de una cocina con un fuego de gran diámetro, venden unos quemadores supletorios que se adaptan a las cocinas de gas para aumentar el radio de acción del fuego y así permitir una cocción uniforme en toda la superficie. Si no, siempre podemos usar dos fuegos (mejor con difusores) e ir dando un cuidadoso y frecuente octavo de vuelta a la paella. No es lo mismo pero…

Tengase en cuenta que, para 6 u 8 personas, el diámetro de la paella, debe ser de unos 50 cms. lo que ofrece una gran superficie de evaporación . Porque (aclaración solo para lectores no españoles) este arróz se ha de cocinar siempre destapado.

Ingredientes:
350/400 grms. arróz*
8 carabineros
2 cebolletas
1 tomate rojo grande
1 cucharadita de pasta de pimiento choricero (o uno
seco remojado, usando la pulpa raspada)
1 vasito de vino blanco o Jeréz seco
1 l. de caldo de pescado*
3 cucharadas de aceite caseo (ver pág…)
1 cucharadita de pimentón dulce (o mezcla)
8 ó 10 granos de pimienta verde seca

En una paella o sartén ancha y plana con capacidad para 6 personas, rehogar en el aceite caliente las cebolletas cortadas en rodajitas, hasta que se ablanden. Antes de que terminen de hacerse, agregar los carabineros sin pelar y rehogarlos también durante un par de minutos, cuidando de que no se queme la cebolleta. Retirarlos de la sartén a un plato (retirando, también, los restos de bigotes o patitas que pudieran quedar en el aceite)..

Con el fuego bajo, añadir el pimentón a la cebolleta estofada, remover e, inmediatamente, incorporar el tomate pelado, sin semillas y cortado en daditos y la pasta de pimiento choricero. Sofreir lentamente y, cuando el tomate adquiera una consistencia de confitura, sin que terminen de deshacerse los daditos, añadir el caldo de pescado excepto una taza. Dejar que vaya alcanzando el punto de ebullición mientras procedemos con los carabineros que ya estarán templados y manejables.

Pelar los carabineros e ir echando las cabezas y pieles a un mortero con los granos de pimienta verde. Machacarlo todo enérgicamente hasta hacer una pasta. Diluir primeramente con el vino, efectuar un primer colado echando en un recipiente el jugo resultante y, en segundo lugar, volver a diluir las cáscaras con la taza de caldo reservada, colándolo de nuevo y juntando ambos líquidos. Incorporar todo el caldo a la sartén y subir el fuego.

Cuando hierva el caldo en la paella, echar el arróz, repartirlo bien meneando el recipiente, y dejar que rompa a hervir de nuevo. Bajar el fuego y dejar hacerse unos 18 ó 20 minutos. Un par de minutos antes de finalizar la cocción, adornar el arróz con las colas de carabinero peladas, cortadas por la mitad, longitudinalmente, y sin la vena central. También pueden hacerse “flores” con las colas practicandoles un corte longitudinal central sin terminar de separar los extremos, y meter la punta de las colas por la abertura sancándola por el otro lado hasta el tope. Colocarlas sobre el caldo unos 4 ó 5 minutos antes de terminar la cocción. Apagar el fuego, tapar y dejar reposar 5 minutos.

Servir inmediatamente, flanqueado de cuartos de lima o limón.

* En los arroces en paella, una buena técnica para olvidarse de medir la relación ARROZ-CALDO, es echar primero éste hasta un nivel algo inferior al de los remaches de las asas del recipiente, echando el arróz en forma de línea recta hasta que la cúspide de la línea de arróz sobresalga apenas del caldo (esta línea quedará como una larga montaña: ancha en su base y estrecha en la parte superior). Esa será la cantidad de arróz que ese caldo necesita y no será necesario bajar el fuego al mínimo. Después habrá que repartirlo por todo el recipiente (con la espumadera o la espátula de madera, o bien agarrándo la paella por las asas y meneándo caldo y arróz para que éste se asiente). La práctica y el tipo de cocina irán diciendo el nivel de fuego que precisa el arróz para estar en su punto en unos 18 ó 20 minutos.

Ensalada sencilla de zanahorias y nueces. Receta SIN SAL.

cookingsmalltrans.gifSorprende que una cosa tan simple pueda estar tan buena. Es muy curiosa la similitud de sabores que hay entre las nueces y la zanahoria cruda con limón.

Otra cosa sorprendente: esta misma receta con sal ya no resulta tan rica.

Ingredientes:
4 ó 5 zanahorias tempranas terciaditas
1 ó 2 cucharadas de nueces peladas y picadas
1 limón
unos “golpes” de molinillo de pimienta negra
1 cucharada de aceite de girasol
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Lavar, raspar y rallar las zanahorias con un rallador grueso (han de quedar como en palitos muy finos). Ponerlas en una ensaladera tipo bol y espolvorear con la pimienta.

Regar con el zumo del limón y los aceites. Añadir las nueces picadas y remover bien. Dejar macerar en la nevera una 1/2 hora y servir.

Que la disfruten.

(Receta contenida en el libro COCINA SIN SAL PARA GOURMETS CASEROS)

“Farfalle” al jugo de tomate y albahaca. Receta SIN SAL*

cookingsmalltrans.gifUna receta de transición (además de rica y bien combinada para NO ENGORDAR). Veraniega pero con algo caliente (la pasta) y algo templado (el “coulis” o jugo de tomate). Y, como explico más abajo, también puede tomarse todo en frío.

Ingredientes:
500 grms. de farfalle (lacitos de pasta)
un par de tallos de apio fresco
1/2 k. de tomates rojos y maduros
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
3 ó 4 hojas de laurel
5 ó 6 hojas de albahaca fresca
1/2 cucharadita de jengibre o coriandro en polvo
(optativo)
unos “golpes” de molinillo de pimienta negra

Pelar y retirar las semillas de los tomates, trocearlos y pasarlos por el pasapurés. Poner el jugo obtenido en un bol y batirto ligeramente con la albahaca muy picadita, la pimienta negra y el aceite. Templar no más de un minuto en el microondas o al baño maría, cuidando de que no hierva. Tapar y reservar.

Cocer los “farfalle” en abundante agua hirviendo con el laurel y el apio durante el tiempo recomendado en el envase y escurrir tan pronto estén “al dente”.

Poner en una fuente y espolvorear con el jengibreo el coriandro en polvo (si gusta), remover bien para repartirlo y regar con el jugo de tomate.

Servir inmediatamente, espolvoreado con queso rallado bajo en sal.

NOTA.- Lo mejor es rallar el queso “in situ” llevando a la mesa un plato con un trozo de queso bajo en sal, muy curado, y el típico rallador de buen acero y base cuadrada que no falta en ningún restaurante italiano que se precie. Si se acompaña de una aceitera con buen aceite de oliva a la albahaca o al romero, mejor que mejor.

La pasta así preparada, ya sean “farfalle”, macarrones, conchas, “orechiette”, “fussilli”, etc., también puede consumirse en frío añadiendo una cucharadita de zumo de limón al puré de tomate y sustituyendo el queso rallado por cuadraditos de queso fresco bajo en sal.

(Receta contenida en el libro “Cocina sin sal para gourmets caseros”)

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